Dalamino

blog

Entran en tu casa a través de internet

A finales de 2019 estuve unos días en España y me hospedé en casa de mis padres. Viven en el campo con dos perros que son la alegría de la casa, y a veces desaparecen por ahí unas horas y vuelven con un aguacate en la boca. Y si no es un aguacate, es una botella de plástico aplastada.

Veo que mis padres compran el agua en el supermercado. El agua que llena las albercas allí en el campo no es potable. Y están convencidos de que el agua del pueblo es mala. Les digo que un día nos van a convencer de comprar oxígeno embotellado para poder respirar. Cada compra es un montón de plástico de un solo uso. O de dos usos, si contamos que los perros van a usar alguna botella como juguete una vez vacía.

Cuando era chico, me acuerdo que de vez en cuando íbamos con un montón de botellas a hacer acopio de agua, a Maro o a Vélez de Benaudalla o a no sé dónde. Volvíamos con el todoterreno repleto de botellas llenitas de agua, algunas de ellas cubiertas por una amarillenta corteza de espuma de poliuterano, para mantener el agua fresca durante las calores estivales.

¿Ya no hay agua disponible en esos lugares o es que mis padres ya no quieren ir hasta allí para aprovisionarse?

Sea como sea, para beber agua potable en el cortijo, hay que ir a buscarla a otro lugar. Eso es así. Sin embargo, para consultar la cuenta bancaria no necesitan despegar el culo.

Aunque son torpes con las nuevas tecnologías, en eso me han adelantado. Yo no me fío de tener cosas del banco en el móvil. Esta desconfianza no sé si viene por cierta ignorancia, o justamente por saber demasiado. Tampoco sé si me da miedo que un programa criminal acceda a mi aplicación bancaria o a caso más bien temo que la aplicación bancaria sea un programa criminal. Bueno, ellos tienen la aplicación del banco instalada en el móvil, pero no saben usarla más que para consultar los movimientos efectuados. Le echo un vistazo y les explico cómo pagar los recibos. Antes solían ir a ventanilla para eso. Ahora, así, mis padres se libran de tener que bajar al pueblo para cada trámite. El banco se ahorrará trabajo, es decir se ahorrará personal, es decir, se enriquecerá. Es una tendencia, al parecer. Mi madre me cuenta que la sucursal está cada vez más vacía, ya no hay tanto personal ni cosas, parece que se preparan para mudarse. Imagino todos los pueblos y ciudades pequeñas de España, en un futuro muy próximo, sin comercios regentados por personas, sino todo entregado gracias a drones voladores o máquinas expendedoras, todo pedido y pagado a través de aplicaciones móviles. Lo de que te atiendan humanos es un lujo.

Ya de vuelta en Nantes, y mirando los titulares de algún periódico en el móvil, leo que Corbyn (candidato laborista en el Reino Unido) promete internet en todas las casas. Dice que es una essential utility. Un manantial al que todo el mundo tiene derecho, (al menos todo el mundo que tiene casa, entiendo). Eso permitirá, entre otras cosas, que se realicen menos desplazamientos y eso, dice, es bueno para el medio ambiente.

Johnson llama comunista a Corbyn, pero no estoy convencido de que ese calificativo sea apropiado. Corbyn podría pedir comida gratis para todos los británicos, o ya que estamos, alojamiento para todos. Pero estas cosas no traen troyanos.

Todo eso me recuerda algo: aquí la biblioteca pública mola un montón. La mediateca del distrito está a medio kilómetro de mi casa. Tengo que desplazarme, pero es un desplazamiento de los buenos, de los que te hacen estirar el pataje y ver caras. En la mediateca hay libros, películas, música... Casi todo está disponible para tomar prestado y llevártelo a casa por un tiempo. Gracias a la mediathèque he visto la serie Bureau des légendes, he leído la Ocasión de Juan José Saer, y he visto bastantes películas: Laurence Anyways, Once upon a time in the West,  El abono es de 20 euros al año o algo así. Gratis si estás desempleado. En la mediateca también hay conexión a internet. La gente puede venir con su ordenador o usar los que hay disponibles, pueden hacer sus trámites, imprimir documentos, enviar currículos, o pasar la tarde viendo fotos de perritos con peluca. Es internet gratis para todos, incluso para aquellos que no tienen casa. No es perfecto pero es un buen principio.

Además, en el aseo debe haber un grifo con agua potable.